Los pequeños olvidos y los despistes suelen forman parte de nuestro día a día, pero comienzan a ser más recurrentes a medida que avanza nuestra edad, concretamente a partir de los 60, dónde es común cierto grado de pérdida de memoria y de otros procesos cognitivos. No obstante, existen algunas diferencias entre estos cambios normales asociados a la edad y pérdidas significativas de memoria que pueden ser el inicio de un deterioro o un daño cerebral.
Hoy veremos algunas de esas diferencias:
Olvido Normal (Relacionado con la edad o estrés):
- Frecuencia y gravedad:
- Ocurre de manera ocasional.
- No interfiere significativamente con las actividades diarias.
- Ejemplo: Olvidar dónde dejaste las llaves pero recordarlo más tarde.
- Memoria recuperable:
- La información olvidada suele recordarse más tarde, con esfuerzo o pistas.
- Ejemplo: Olvidar un nombre pero recordarlo después de un rato.
- Contexto:
- Asociado al estrés, la distracción, o multitarea.
- Ejemplo: Olvidar una cita porque estabas muy ocupado.
- Aprendizaje y adaptación:
- Se pueden usar recordatorios o estrategias para compensar.
- Ejemplo: Hacer una lista para no olvidar tareas.
- Habilidades cognitivas intactas:
- La capacidad de resolver problemas, el juicio y el razonamiento permanecen normales.
Olvido Relacionado con Demencia u Otras Condiciones Cognitivas:
- Frecuencia y gravedad:
- Ocurre con mayor frecuencia y es más grave.
- Interfiere con las actividades diarias, la autonomía y la calidad de vida.
- Ejemplo: Olvidar cómo llegar a un lugar familiar o perderse en un entorno conocido.
- Memoria no recuperable:
- La información olvidada no se recuerda, incluso con pistas o tiempo.
- Ejemplo: No recordar haber tenido una conversación importante.
- Impacto funcional:
- Dificultad para realizar tareas cotidianas que antes eran fáciles.
- Ejemplo: No recordar cómo usar un electrodoméstico familiar.
- Confusión y desorientación:
- Desorientación en el tiempo, lugar o personas.
- Ejemplo: No saber en qué día están o quiénes son las personas cercanas.
- Cambios en habilidades cognitivas:
- Dificultad con el razonamiento, la planificación o el juicio.
- Ejemplo: Tomar decisiones inapropiadas o mostrar problemas para manejar dinero.
- Otros síntomas asociados:
- Cambios en el comportamiento, humor o personalidad (ej., irritabilidad, apatía).
- Ejemplo: Mostrar desinterés por actividades que antes disfrutaban.
Cuándo buscar ayuda:
Si notas que los olvidos:
- Son persistentes y progresivos.
- Interfieren con la vida diaria.
- Se acompañan de cambios en la personalidad, desorientación o dificultad para comunicarse.
- Incluyen comportamientos como repetición constante de preguntas o pérdida frecuente de objetos.
En estos casos es aconsejable realizar pruebas neuropsicológicas y evaluar si los síntomas son parte de un envejecimiento normal o, si por el contrario, pudiera tratarse de un trastorno como demencia (Alzheimer, demencia vascular, etc.) u otra condición como depresión, deficiencias vitamínicas o problemas tiroideos.
Por aquí os dejamos algunas actividades que podríais llevar a cabo en un envejecimiento activo: Actividades 1 y Actividades 2.
Referencias:
Jessen, F., et al. (2020). The characterisation of subjective cognitive decline. The Lancet Neurology, 19(3), 271-278.
Dubois, B., et al. (2018). Preclinical Alzheimer’s disease: Definition, natural history, and diagnostic criteria. Alzheimer’s & Dementia, 14(3), 292-323

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