Los pequeños olvidos y los despistes suelen forman parte de nuestro día a día, pero comienzan a ser más recurrentes a medida que avanza nuestra edad, concretamente a partir de los 60, dónde es común cierto grado de pérdida de memoria y de otros procesos cognitivos. No obstante, existen algunas diferencias entre estos cambios normales asociados a la edad y pérdidas significativas de memoria que pueden ser el inicio de un deterioro o un daño cerebral.

Hoy veremos algunas de esas diferencias:

  1. Frecuencia y gravedad:
    • Ocurre de manera ocasional.
    • No interfiere significativamente con las actividades diarias.
    • Ejemplo: Olvidar dónde dejaste las llaves pero recordarlo más tarde.
  2. Memoria recuperable:
    • La información olvidada suele recordarse más tarde, con esfuerzo o pistas.
    • Ejemplo: Olvidar un nombre pero recordarlo después de un rato.
  3. Contexto:
    • Asociado al estrés, la distracción, o multitarea.
    • Ejemplo: Olvidar una cita porque estabas muy ocupado.
  4. Aprendizaje y adaptación:
    • Se pueden usar recordatorios o estrategias para compensar.
    • Ejemplo: Hacer una lista para no olvidar tareas.
  5. Habilidades cognitivas intactas:
    • La capacidad de resolver problemas, el juicio y el razonamiento permanecen normales.
  1. Frecuencia y gravedad:
    • Ocurre con mayor frecuencia y es más grave.
    • Interfiere con las actividades diarias, la autonomía y la calidad de vida.
    • Ejemplo: Olvidar cómo llegar a un lugar familiar o perderse en un entorno conocido.
  2. Memoria no recuperable:
    • La información olvidada no se recuerda, incluso con pistas o tiempo.
    • Ejemplo: No recordar haber tenido una conversación importante.
  3. Impacto funcional:
    • Dificultad para realizar tareas cotidianas que antes eran fáciles.
    • Ejemplo: No recordar cómo usar un electrodoméstico familiar.
  4. Confusión y desorientación:
    • Desorientación en el tiempo, lugar o personas.
    • Ejemplo: No saber en qué día están o quiénes son las personas cercanas.
  5. Cambios en habilidades cognitivas:
    • Dificultad con el razonamiento, la planificación o el juicio.
    • Ejemplo: Tomar decisiones inapropiadas o mostrar problemas para manejar dinero.
  6. Otros síntomas asociados:
    • Cambios en el comportamiento, humor o personalidad (ej., irritabilidad, apatía).
    • Ejemplo: Mostrar desinterés por actividades que antes disfrutaban.

Cuándo buscar ayuda:

Si notas que los olvidos:

  • Son persistentes y progresivos.
  • Interfieren con la vida diaria.
  • Se acompañan de cambios en la personalidad, desorientación o dificultad para comunicarse.
  • Incluyen comportamientos como repetición constante de preguntas o pérdida frecuente de objetos.

En estos casos es aconsejable realizar pruebas neuropsicológicas y evaluar si los síntomas son parte de un envejecimiento normal o, si por el contrario, pudiera tratarse de un trastorno como demencia (Alzheimer, demencia vascular, etc.) u otra condición como depresión, deficiencias vitamínicas o problemas tiroideos.

Por aquí os dejamos algunas actividades que podríais llevar a cabo en un envejecimiento activo: Actividades 1 y Actividades 2.

Referencias:

Jessen, F., et al. (2020). The characterisation of subjective cognitive decline. The Lancet Neurology, 19(3), 271-278.

Dubois, B., et al. (2018). Preclinical Alzheimer’s disease: Definition, natural history, and diagnostic criteria. Alzheimer’s & Dementia, 14(3), 292-323


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