Los diagnósticos suelen aparecer tras un periodo de observación de señales de alarma en contextos cotidianos, que posteriormente se extrapola a evaluaciones por parte de profesionales y finaliza con la comunicación de las características encontradas, pudiendo estar vinculadas a diferentes nosologías.
En la mayoría de las ocasiones, el momento en el que se comunica ese diagnóstico o las características observadas, suele estar acompañado de cierta carga emocional. Por este motivo, resulta muy importante tener en cuenta cómo, cuándo y de qué manera se lleva a cabo esta conversación, tanto por parte del profesional cómo de los familiares o la persona implicada.
¿Qué aspectos se podrían tener en cuenta si comunicas un diagnóstico?
En primer lugar, es muy importante tener en cuenta el entorno:
- Dónde: trasladar esta información en un lugar tranquilo, con cierta privacidad.
- De qué forma: puede ser más beneficioso informar presencialmente.
- Cuándo: concertar previamente una hora y lugar, para evitar los sobresaltos y las prisas.
- Cuánto tiempo: es importante comunicar la información de manera clara y despacio. Además, brindar un tiempo de escucha a preguntas que puedan surgir será muy necesario.
En segundo lugar, podríamos destacar cómo informar:
- Utilizar un vocabulario accesible y neutro.
- Asegurar la bidireccionalidad: facilitando que se pregunte y modulando la información en base a la respuesta emocional.
- La importancia de los silencios, como herramienta de información.
- Mostrar una apertura a la escucha: para que la persona pueda sentir la comodidad de expresar dudas, emociones, etc.
- Apoyo emocional: mostrando un lugar de comprensión y de seguridad.
Estos podrían ser solo algunos aspectos a tener en cuenta en momentos de comunicar información relevante y con cierta trascendencia. Aunque, es importante destacar que, cada caso y circunstancias en las que se comunica algo son únicas, y probablemente tendremos que encontrar un modo particular de transmitir esta información en cada uno de ellos.

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