Cada 30 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Esclerosis Múltiple (EM), una enfermedad neurológica crónica que afecta a más de 2,8 millones de personas en el mundo. Entre sus múltiples síntomas, hay uno que suele pasar desapercibido para quienes no lo padecen, pero que repercute en el día a día: la fatiga.

No se trata de un cansancio común. Se manifiesta como una sensación abrumadora de agotamiento físico, mental o ambos, sin una causa evidente, que afecta la capacidad de concentración, el estado de ánimo y la calidad de vida. Puede empeorar con el calor, el estrés o el esfuerzo mental.

Concretamente, la fatiga cognitiva es uno de los síntomas más prevalentes y debilitantes en la Esclerosis Múltiple (EM), afectando hasta al 90% de las personas diagnosticadas . A diferencia de la fatiga física, la fatiga cognitiva se caracteriza por una disminución en el rendimiento durante actividades mentales, manifestándose en dificultades para concentrarse, pérdida de memoria y lentitud en el procesamiento de la información.

Factores Contribuyentes

Investigaciones han identificado varios factores que pueden predecir o exacerbar la fatiga cognitiva en personas con EM:

  • Ansiedad y Depresión: La presencia de trastornos del estado de ánimo, como la ansiedad y la depresión, se ha asociado con niveles más altos de fatiga cognitiva subjetiva.
  • Velocidad de Procesamiento: Una disminución en la velocidad con la que se procesa la información puede contribuir a una mayor percepción de fatiga mental.
  • Trastornos del Sueño: Problemas como el insomnio o la apnea del sueño pueden empeorar la fatiga cognitiva, afectando negativamente al funcionamiento cognitivo general.

Estrategias de intervención

En cada caso la presencia de la fatiga es diferente y las causas de su aparición también, por lo que es necesario indagar sobre ella para poder abordarla de manera adecuada. A pesar de esto, existen algunas estrategias que han mostrado eficacia en su manejo:

  • Tratamiento psicológico: que permita un abordaje emocional.
  • Ejercicio físico: Actividades como el entrenamiento de resistencia, el yoga y la fisioterapia han mostrado beneficios en la reducción de la fatiga cognitiva.
  • Mindfulness y Técnicas de relajación: Las prácticas de relajación pueden contribuir a disminuir la sensación de fatiga.
  • Descanso: una buena higiene del sueño puede contribuir a este desafío.
  • Planificación: priorizar, delegar y distribuir las actividades del día en bloques que respeten los ritmos personales. Esto incluye técnicas como el uso de agendas visuales, recordatorios y momentos de descanso programados.

La fatiga cognitiva en la Esclerosis Múltiple es un síntoma complejo que requiere un abordaje multidisciplinar para su adecuada gestión. La concienciación sobre su impacto y la implementación de estrategias de intervención personalizadas son fundamentales para mejorar la calidad de vida de las personas afectadas.


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